Platero y yo llegamos a la puerta del Vergel, en donde habíamos visto a lo lejos un guardia que se quedaba en la puerta.
Me dispuse a entrar con Platero al Vergel pero el señor guardia nos dijo:
-Zeñor, zi quiere usté pasar con er burro tiene que llevale atao
Cuando el guardia me dijo aquello, lo único que hice fue sacar una correa especial que tenía para atar a Platero cuando viene mi madre a casa como es alérgica le tengo que atar en el patio.
Terminé de atar a Platero, yo notaba que eso no le gustaba porque era muy incómodo pero no había otra manera para pasar y que Platero y yo disfrutáramos de un bonito día en el Vergel.
Platero y yo estuvimos un buen rato disfrutando de la maravillosa fuente que había en medio del Vergel, estuvimos también viendo las preciosas flores o tocando los gigantescos árboles. Cuando de pronto me rugió el estomago y me parece que Platero también tenía hambre, a lo lejos vi a un barquillero entonces no dirigimos hacía el y le dijimos:
-¿Perdone nos puede dar dos barquillos?-dije yo muy ilusionado por empezar a comer ya
-Claro zeñór, usté me tiene que pagá doj eurillo de na.
-Vale, aquí tiene señor
Entonces Platero y yo disfrutamos de unos barquillos riquísimos y un día agradable en el Vergel.
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